Introducción: la trampa del “puedo con todo”
La autoexigencia puede disfrazarse de fortaleza, compromiso o ambición. Pero cuando se instala como norma, muchas mujeres acaban sintiéndose agotadas, culpables por no llegar a todo y con la sensación de no ser nunca suficientes. ¿Te suena? Entonces este artículo es para ti.
¿Qué es la autoexigencia?
Es la tendencia a imponerse estándares muy altos, evaluarse de forma constante y no permitirse el error o la pausa. A menudo va de la mano de pensamientos como “no es suficiente”, “debería hacerlo mejor” o “no puedo fallar”. Aunque en pequeñas dosis puede impulsar el crecimiento, cuando se vuelve extrema es una fuente de ansiedad y desgaste.
Por qué afecta especialmente a las mujeres
Es la tendencia a imponerse estándares muy altos, evaluarse de forma constante y no permitirse el error o la pausa. A menudo va de la mano de pensamientos como “no es suficiente”, “debería hacerlo mejor” o “no puedo fallar”. Aunque en pequeñas dosis puede impulsar el crecimiento, cuando se vuelve extrema es una fuente de ansiedad y desgaste.
Consecuencias físicas y emocionales
Cuando la autoexigencia es constante, el cuerpo y la mente empiezan a resentirse:
- Estrés crónico o ansiedad
- Trastornos del sueño
- Cansancio emocional
- Dificultades para disfrutar del presente
- Sentimientos de culpa y frustración