Si sientes que la comida es un problema para ti, o piensas más que el resto sobre lo que comes, puede que tengas un desorden alimenticio o un TCA. La función de la comida es nutrir el cuerpo: si comer es una preocupación, aquí hay un problema.
Muchas de mis consultas con personas que tienen un desorden con la alimentación empiezan así, no hay una buena relación con la comida, y eso se refleja en su conducta y en sus emociones. Hay una restricción o una compensación de los alimentos y se siente culpa al comer, lo que supone una relación disfuncional con la alimentación.
Si una relación disfuncional alimenticia se mantiene, puede dar lugar al desarrollo de un trastorno de alimentación o TCA, donde las consecuencias y las implicaciones para la persona son más graves, llegando a afectar a todos los ámbitos de la persona, también en el plano familiar y social.
El origen de un TCA es multifactorial, y las principales causas de la formación de un TCA son:
Hacer dieta para perder peso (restrictiva, que prohíbe alimentos)
Tener un perfil de autoexigencia y perfeccionismo alto
Recibir presión externa sobre el físico o la alimentación
Sentir insatisfacción con el peso o la forma física del cuerpo
Baja autoestima, sensación de “no valer” o “no ser suficiente” ante otras personas
Los síntomas de un TCA implican pensamientos rígidos y conductas enfocadas al control del cuerpo mediante la restricción de la comida, la prioridad de hacer ejercicio físico para compensar lo que se come, o la evitación de situaciones sociales que impliquen comer. También se puede sentir culpa, vergüenza y malestar al comer, y todo esto se trabaja en una terapia psicológica.
Actualmente, es importante saber cómo utilizamos las redes sociales (Instagram, TikTok, Facebook, Snapchat…), porque también pueden fomentar desórdenes con la alimentación. Y es que circulan muchas dietas “milagro” que prometen resultados milagrosos de pérdida de peso y felicidad, pero realmente son un peligro para desarrollar un TCA.
Y es que en redes se pueden ver “fìsicos perfectos” o “vidas perfectas”, pero no sabemos nada de la salud mental de esa persona, y por querer conseguir esas características también, se puede pensar de forma errónea que se conseguirá haciendo cambios en la alimentación.
Una de las terapias más efectivas para tratar los TCA es la que se realiza desde una perspectiva cognitivo-conductual, donde se tiene en cuenta cómo intervienen los pensamientos, las emociones y el comportamiento de la persona en las situaciones que le suponen un conflicto, le generan malestar o las que sean importante modificar en su caso para recuperar el bienestar y una relación adecuada con la comida.
La terapia cognitivo-conductual online para los TCA es una buena opción de tratamiento psicológico, ya que no se diferencia en los resultados respecto a una terapia presencial, ¡y es más cómoda!
Me adapto 100% a ti.
Personalmente, no trabajo con etiquetas diagnósticas a no ser que la persona a la que acompaño lo requiera, o si es necesario para intercambiar información del caso con profesionales de otros ámbitos con quienes la persona trabaje aparte.
En su lugar, me centro en atender y trabajar sobre el problema que tenga la persona y todo lo que esto le afecta y le implica en su vida cotidiana, no en lo que un nombre o etiqueta defina: me adapto 100% a la persona, a sus necesidades, a sus características y a sus circunstancias, tanto en una terapia presencial como en una online.
En la dismorfia, la persona percibe una forma física de sí misma que no corresponde con la realidad, y es un síntoma y una consecuencia de un TCA. No afecta hacia otras personas ni de otras personas hacia ti, actúa sólo “de ti hacia ti”. Es una gran responsable de que un TCA se perpetúe, porque a través de la dismorfia se mantienen las conductas de compensación y restricción “para no engordar”.
No, tener un desorden alimentario no implica que sea un diagnóstico de TCA como tal, pero sí implica una relación con la comida que no corresponde y/o que genera malestar.
No, aunque es más común que aparezca en la adolescencia o pre adolescencia, un TCA se puede desencadenar en cualquier edad.
Un TCA ocurre con mucha más prevalencia en mujeres, aunque no es un trastorno únicamente femenino
No, la fobia a la comida se puede producir por otros motivos, por ejemplo haber sufrido un atragantamiento o tener una patología digestiva. Sin embargo, sí es posible que una fobia a la comida genere una reducción de ingesta que pueda propiciar un desorden o un trastorno de la alimentación.
Las mayores diferencias entre anorexia y bulimia son que la anorexia cursa con infrapeso y la bulimia con normopeso o sobrepeso, y que en la bulimia hay atracones de forma repetitiva, cosa que no ocurre en anorexia. También el patrón de personalidad cambia, ya que generalmente las personas que desarrollan bulimia son muy impulsivas y quienes desarrollan anorexia suelen ser más estrictas, organizadas y exigentes.
La mayor diferencia entre bulimia y trastorno por atracón es que en ambos trastornos hay atracones, pero en el segundo no hay compensación del atracón.
Para que un atracón sea considerado como tal, debe cumplir 3 condiciones: 1) que se ingiera una cantidad de comida superior a la que normalmente se comería en esas circunstancias, 2) que se ingiera mucho más rápido de lo que la persona come normalmente y 3) que se perciba una pérdida de control mientras se está comiendo, sensación de “cuando empiezo a comer, no puedo parar”.
Cuando existe un TCA, entre otras cosas, resuenan pensamientos relacionados con el control de la comida y el cuerpo, como por ejemplo “creo que como demasiado y me siento mal”, “me prohíbo comer dulces”, “me da miedo salir fuera a comer”, “tengo hambre pero no puedo comer aún”, “no me gusta mi cuerpo y lo odio”, “tengo que hacer deporte para compensar lo que como”… Si esto te suena, es importante que busques ayuda para que este problema no vaya a más.
Si tienes alguna duda, no dudes en preguntarme.